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Cali, julio 7 de 2014
OC-No. 286-2014

Tiempo de ciencia

 

 
Este es el grupo de postulados al Gran Premio Vida y Obra a los investigadores Eméritos de Colombia. Arriba de izquierda a derecha: Silvio Delvasto, Carlos Dávila Ladrón de Guevara, Nelson Porras, Luis Fernando García, María Cristina Ferro, Augusto Rivera, Alex Bustilloy Moisés Wasserman.Abajo, de izquierda a derecha: Álvaro Luis Morales, Gabriel Bedoya, José Darío Aristizábal, Rubén Antonio Vargas, Manuel Elkin Patarroyo, Aureliano Hernández y Luis Carlos Villamil.

INVESTIGADORES EMÉRITOS 2014. Estos son 20 científicos eméritos que han dedicado una vida a la investigación en Colombia.

Gran parte de los investigadores y expertos en el tema de ciencia, tecnología e innovación en Colombia (CT+I) concuerdan en que el estado invierte poco en este sector y que el país está rezagado en comparación con otros países del mundo.

Razones no faltan para corroborar esta idea. en los últimos 13 años Colombia ha invertido alrededor del 0,4 por ciento del producto interno Bruto (PIB) en esas actividades y tan solo cerca del 0,15 por ciento en investigación y desarrollo (i+d). en cambio, países de la región como argentina, Chile y México han gastado el 0,4 por ciento del PIB en investigación y desarrollo y cerca del 1 por ciento del PIB en ese tipo de actividades. eso significa que los vecinos invierten el doble.

La situación se vuelve más dramática si se observa el porcentaje que ocupan los productos de alta tecnología, es decir, los que fabrican las industrias aeroespacial, informática, farmacéutica, de instrumentos científicos y de maquinaria eléctrica en las exportaciones de productos manufacturados de un país.

 Colombia sufrió un descenso al pasar del 8 por ciento en 2000 al 5 en 2010. aunque la disminución de las exportaciones de bienes de alta tecnología fue la regla durante la primera década del siglo XXI en buena parte de américa latina, países como Brasil y argentina mantienen un porcentaje cercano al 10 por ciento.

Sin embargo, el panorama no es tan oscuro. Aunque pareciera difícil de creer el sector ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Según un análisis pub-licado en la revista Sumamente por Félix de Moya, uno de los investigadores más importantes en el desarrollo de la ciencia en Iberoamérica, “entre 2003 y 2012 el país pasó del puesto 57 al 48 en el ‘ranking’ mundial como productor científico. De hecho creció en ciencia más del 475 por ciento en ese periodo (incluso por encima de China y Brasil), un logro que empieza a hacer creíble que Colombia se situará en un futuro muy próximo de acuerdo con el estatus socioeconómico que le cor-responde en el contexto global”. Según el Banco Mundial, por su Producto Interno Bruto PIB, Colombia ocupa el puesto 36.

A pesar de invertir menos que otros países en ciencia, tecnología e innovación, el país ha cosechado importantes frutos: quintuplicó su producción científica, al pasar de 1.109 trabajos en 2003 a 6.386 en 2012 y aumentó entre 2002 y 2011el número de programas de doctorados en más de un 300 por ciento. Como consecuencia de ello, en ese periodo creció el número de doctores graduados en universidades del país al pasar de 32 a 258.

También se han destinado mayores recursos para becas de doctorado en universidades dentro y fuera del país. Solo por poner un ejemplo: en este tipo de programas Colciencias pasó de otorgar 76 becas en 2002 a 516 en 2013.

Es cierto que todavía falta mucho para alcanzar el nivel en ciencia, tecnología e innovación de otros países de la región. Si solo se toman las cifras de la producción científica, Colombia está aún lejos de producir los 59.854 trabajos de Brasil o los 17.536 de Argentina. Sin embargo, lo importante es que el asombroso avance que tuvo el país en el sector se produjo en un contexto de violencia y agudización del conflicto armado.

Si todo este milagro ocurrió en medio de un panorama tan desalentador, es válido hacerse la siguiente pregunta: ¿La ciencia, la tecnología y la innovación crecerían mucho más rápido con la firma de un tratado de paz y la finalización del conflicto armado? Con toda seguridad la respuesta es sí.

Todavía no existe un estudio que lo verifique de manera categórica, pero para sustentarla puede tomarse el es-tudio ¿Qué ganaría Colombia con la paz? del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac). Según los investigadores y autores del texto, si la paz con la guerrilla se hubiera logrado en 2002, en los siguientes diez años la economía colombiana habría crecido el doble y el PIB en 2013 llegaría al 8,7 por ciento y no al 4,3.

Esto significa que el crecimiento de la economía habría permitido destinarle más recursos al sector. Esto sin contar que con la finalización del conflicto se podría disminuir un poco el presupuesto en defensa y desviarlos al fortalecimiento de estos sectores.

Sin duda Colombia tiene muchos retos para mejorar en este campo. Debe fortalecer las instituciones dedicadas a la investigación, fomentar los estudios de doctorado y posdoctorado e incentivar las producciones científicas. Pero todo esto requiere mucho dinero, y un aumento de las partidas destinadas a fomentar la ciencia, tecnología e innovación sería mucho más fácil en un contexto de paz.

Tomado de la Revista Semana, edición 1679.

 
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